Al menos eso es lo que los medios están diciendo. A principios de este mes, la compañía de energía solar Australiana Solar Sailor anunció que firmó un contrato con la mayor empresa de cargueros china, COSCO, para instalar algunas de sus gigantescas velas solares en uno de sus barcos.
Las velas de 30 metros de largo, cubiertas de paneles fotovoltaicos, esperan captar suficiente viento y sol como para reducir los costos de combustible entre un 20 y un 40%, mientras que las células fotovoltaicas abastecerán el 5% del la electricidad del barco.
Una computadora mueve automáticamente las velas para aprovechar al máximo el viento y el sol, y si todo sale como lo planeado, las velas se pagaran solas en 4 años.

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