Hospital aprovecha la energía solar en Colombia

La energía solar sí se aprovecha en Guatavita

Cerca de un millón de pesos empezó a ahorrar mensualmente el centro de salud con la implementación de paneles solares para calentar el agua.

Usar agua caliente o fría quizás no es una cuestión trascendental para quienes viven en climas tropicales o cálidos que alcanzan los 20 o 30 grados centígrados. Sin embargo, para una comunidad que vive con temperaturas entre los 9 y 14, sí lo es. Aún más cuando dicha agua debe ser usada no por un ciudadano común, sino por alguien que se encuentra en convalecencia o enfermo. Esto lo entendieron bien en el hospital San Antonio de Guatavita, donde reemplazaron el viejo sistema de calentar agua en ollas y transportarlas incómodamente desde la cocina hasta las habitaciones de los pacientes, para pasar al uso de energía solar como sistema de calentamiento del recurso.

Lejos de ser cosa de berracos o flojos, en Guatavita supieron que proveer de agua a madres gestantes y personas de la tercera edad era un tema, no sólo de calidad de vida, sino de seguridad: las enfermeras del centro de salud, cuales malabaristas, se las ingeniaban para no resbalar en los charcos del agua que caía al transportar desde la cocina hasta las salas de los pacientes olladas calentadas en estufas a gas para atender a los pacientes.

El calvario terminó para ellas y los pacientes con el aprovechamiento de la energía solar a través de paneles que reciben durante el día los rayos solares. El mecanismo cuenta, por un lado, con un sistema de captación solar encargado de retener la radiación solar incidente de la atmósfera y transmitirla al agua almacenada. Por otro lado, permite almacenar el agua calentada, teniendo en cuenta que los tiempos de almacenamiento y producción no siempre coinciden con los de consumo.

hospital solar

Para la gerente del hospital San Antonio, Claudia Eunice Yazo, más allá de la comodidad para los pacientes, lo cual es muy importante, “se trata de un tema de respeto y dignidad para los usuarios”. También, agrega, de seguridad: trasportar el agua caliente representa un riesgo para el personal de enfermeras y para los pacientes, “cuando el deber ser de una institución es velar por el cuidado y restablecimiento de su salud sin generarles riesgos”.

El lado positivo de la iniciativa, que busca hacer merecedora a la entidad hospitalaria del título de “ecológica y responsable con el medio ambiente”, se ve también en el ahorro económico. Antes, el hospital pagaba altas facturas por el servicio de gas empleado para calentar el agua de todo el establecimiento. Ahora, con una inversión de $12,5 millones, el hospital San Antonio se ahorra alrededor de $800.000 al mes.

El secretario de Salud de Cundinamarca, Germán Guerrero, destacó el uso de ese sistema en otros municipios, como San Juan de Rioseco, donde escasea la luz eléctrica. “Con esa tecnología se puede hacer cualquier procedimiento médico sin interrupción”, agregó, “pues afortunadamente, la luz solar nunca falta”. En este momento, anunció Guerrero, se hace un estudio para implementar la medida, prioritariamente, en los 35 municipios que carecen de servicios de saneamiento básico en el departamento.