Heliocultura

Heliocultura es una palabra que se ha puesto de moda recientemente y que ha suscitado una reacción en cadena de curiosidad e interés en el mundo de los biocombustibles.

Esta tecnología fue lanzada recientemente por una nueva empresa norteamericana, Joule Biotechnologies. Una interesante innovación de esta tecnología es su capacidad para convertir la energía solar directamente en biocombustibles sin ningún proceso intermedio. En los procesos convencionales de fabricación de biocombustibles, la energía solar se utiliza primero para obtener una materia prima bioenergética (es decir, un cultivo o alga).

Después se convierte la materia prima en el biocombustible deseado, a través de una larga serie de procesos biológicos (microbianos/enzimáticos) o termoquímicos.

Estos procesos intermedios aumentan notablemente el coste del biocombustible. El proceso de conversión directa de la heliocultura elimina los procesos intermedios y por lo tanto parece reducir notablemente los costes de fabricación de los biocombustibles y mejorar la sostenibilidad de su producción.

El sistema consiste esencialmente en un transformador solar (en una configuración de paneles solares) que se llena de agua salobre, nutrientes y un organismo fotosintético «mejorado» que convierte directamente la energía solar y el CO2 en biocombustibles líquidos (véase un esquema en la dirección de Internet abajo indicada).

El proceso de «conversión directa en combustible» que es la heliocultura tiene como características más atractivas (1) que no necesita agua dulce, (2) que necesita una superficie mínima para la producción, (3) que «evita los caros procesos intermedios» que suelen utilizarse en otros sistemas de producción de biocombustibles, y (4) que «hace posible la escala de producción, en cantidades ilimitadas y a los precios necesarios para garantizar la independencia energética»