Evolución de los Paneles Solares

Dentro de algunos años, las rígidas placas de silicio que se fabrican actualmente podrán reemplazarse por otros materiales y nuevas tecnologías que, por añadidura, se podrán aplicar en una gran variedad de funciones.

El silicio es el material más utilizado para la fabricación de los paneles fotovoltaicos pero su precio es caro. Lo que ha llevado a la investigación y desarrollo de una segunda generación que crea láminas mucho más flexibles y delgadas que sus predecesoras. Así, diversas empresas en todo el mundo, están trabajando en lo que los expertos llaman paneles solares de bajo coste y que emplean materiales distintos al silicio, denominadas microestructuras CIGS porque utilizan el cobre, indio, galio y selenio; o CIS en el caso de no incluir galio. Otros investigadores han creado tecnologías como las células orgánicas fotovoltaicas (OPV), unos plásticos orgánicos capaces de reaccionar a la luz.

Las posibilidades de estos materiales son enormes aunque su eficiencia es todavía más baja que las de silicio pero sus defensores aseguran que es sólo cuestión de tiempo superarlas. Algunos expertos estiman que podrían tener una relación coste/eficiencia que superaría a los combustibles fósiles a partir de 2015.

Asimismo, investigadores y empresas de todo el mundo están trabajando en el desarrollo de varias tecnologías, como las denominadas de huecos cuánticos, nanotubos de carbono o nanoestructuras de óxido de titanio con colorante. Con ellas se espera crear una pintura que recubriría las casas o las carreteras para generar energía; así como tintes para todo tipo de aparatos electrónicos, prendas textiles o coches solares.

Otra generación de paneles solares uniría nanopartículas con polímeros para lograr células más eficientes y baratas. El panel se basaría en nanopartículas con polímeros que no sólo aprovecharían los diferentes tipos de luz sino también el espectro infrarrojo. La NASA ha utilizado esta tecnología multi-unión en sus misiones a Marte.

Algunos expertos hablan de avances en la relación coste de fabricación/eficiencia de la conversión energética porque el coste tendría que bajar también para competir con los combustibles fósiles y la energía nuclear.

Las posibilidades de disponer de energías renovables y no contaminantes son ya una realidad hacia la que avanzamos, de modo imparable, y es éste un camino cierto hacia la esperanza pero, tenemos que poner todas nuestras energías en apoyar a aquellos gobiernos que estén dispuestos a apostar, decididamente, por su desarrollo y aplicación. Ya no se puede seguir negando los hechos. Hay que salvar de este fuego todo lo que sea posible y no caer en el error de seguir buscando nuevas fuentes de combustibles fósiles y que, al parecer pueden estar en el Artíco.