Esperar un Pacto de Energía PP-PSOE cuesta 400 Euros por Segundo

El PP y PSOE han dicho que van a alcanzar un gran pacto de Estado en energía para recomponer el sector. Suena bien. El problema es que cada día de demora será un lujo. La culpa es del déficit de tarifa, la gran epidemia del sistema eléctrico español.

Ese agujero se crea porque lo que pagan los usuarios en sus recibos no cubre el coste real de la luz. Es políticamente incorrecto decirlo, pero los precios son muy bajos y deberían subir para cuadrar las cuentas.

El pacto de Estado, que nadie garantiza para antes del verano, ha empezado congelando tarifas. Es decir, intenta apagar el fuego con gasolina.

Mientras no se retoquen los ingresos (subiendo el recibo) y se laminen costes del sistema (reduciendo partidas como las subvenciones a las renovables u otros privilegios eléctricos), el déficit seguirá subiendo como un soufflé.

En suspenso
El gran problema del pacto energético es que, hasta que los políticos no se pongan de acuerdo, cualquier medida de las que se iban a tomar para aliviar el agujero eléctrico queda en suspenso.

Para este año, estaban previstos 3.000 millones de euros de desfase. Eso, considerando que subiera la luz un 4% en julio y que se recortaran primas a las renovables, desde los 6.215 millones del pasado año, hasta los 5.888 millones.

Como de momento no es así, los 3.000 millones se van a quedar cortos. Fuentes cercanas a la Comisión de la Energía (CNE), el órgano regulador, calculan que, si no se hace nada, el déficit se disparará hasta los 6.000 millones. Es una cifra moderada. No considera costes extra (que haya más renovables o que se den las subvenciones previstas para el carbón). Otros cálculos apuntan a 8.000 millones. Esos volúmenes suponen entre 400 y 500 euros por segundo de aquí a finales de año. Es una factura que, además de ilegal (la ley prohíbe superar los 3.000 millones de déficit en 2010), terminará afectando a los usuarios, aunque los políticos les contenten ahora congelando la luz. En eso consiste la gran ficción eléctrica española. Lo que no se paga ahora, tendrá que pagarse luego. Y, lo que es peor, con intereses bancarios, como una hipoteca.

Es lo que ha ocurrido desde 2000. Por decisiones políticas, la luz no se ha subido o no se ha subido lo suficiente, con lo que no se han cubierto los costes de las eléctricas. A éstas se les ha reconocido que tienen derecho a cobrar ese desfase. Por eso no quiebran.

¿Cómo se les paga la diferencia? Pidiendo préstamos a la banca, a la que luego hay que devolver el dinero con sus intereses. ¿Cómo se les devuelve? Con pequeños recargos en la factura de la luz durante 15 años. En las facturas que están llegando ahora, el 2,4% se destina a pagar el déficit de 2005.

El invento del déficit de tarifa no es español. Existió en otros países como Grecia. Pero es en España donde más tiempo ha estado y donde más lejos se ha llegado. Ya nadie es capaz de decir con precisión cuántos préstamos se han pedido a la banca, cuánto está amortizado, cuánto más hay que pedir y cuántos intereses se pagan. Es todo como un círculo vicioso difícil de explicar.

Se calcula que, en una década, se han acumulado 20.000 millones. De estos, 12.000 millones aún se les deben a las eléctricas. Otros 8.000 millones ya se les pagaron, con préstamos bancarios. De estos 8.000 millones, a su vez, unos 3.000 millones ya están totalmente devueltos a los bancos. Quedan unos 4.000 por devolver a las entidades financieras. Ahora, hay que pedirles otros 12.000 millones para pagar a las eléctricas, que serán 18.000 o 20.000 millones a final de año si no se hace nada. ¿Y los intereses? Un cálculo sencillo: si fuera una hipoteca a 15 años, los intereses rondarían los 8.000 millones.
Otro lío eléctrico es el legal. El Gobierno hará encaje de bolillos para acoplar la congelación de la luz en la norma que obliga a revisar el precio, o excederse de los 3.000 millones de déficit que fija de tope la ley.

Rascar costes de donde sea
Beneficios extra de hidráulicas y nucleares; emisiones de dióxido de carbono; primas renovables; costes de transición a la competencia (CTCs); plan estatal de ahorro energético; pagos por distribución, o por transporte. Así, mil cosas. Todo se va a revisar. Hay tajo. Los costes eléctricos son un enorme cajón de sastre con todo tipo de elementos. Será como reducir el déficit público. Habrá partidas poco relevantes, en comparación con el tijeretazo que se necesita.

El plan de eficiencia energética (donde se encuadra la bombilla que regala el Gobierno), fue de 659 millones entre 2006 y 2008. El Supremo lo ha anulado. Además del recorte de subvenciones a las renovables, lo realmente mollar es si crea una tasa a hidráulicas y nucleares. Es un viejo asunto que ahora recobra fuerza. Industria ha pedido datos a la CNE para analizar el grado de amortización de estos activos:

Fuente: Expansión