Energía solar para los pobres

Aumentar el acceso a la energía es crítico para asegurar el desarrollo socioeconómico de los países más pobres del mundo.

Se estima que 1.5 mil millones de personas carecen de electricidad en los países en desarrollo. De ellos, más del 80 por ciento vive en el Sub-Sahara africano o en el sur de Asia [1].

El problema es más agudo en las áreas remotas: el 89 por ciento de los pobladores rurales en el Sub-Sahara africano vive sin electricidad, casi el doble de quienes viven en áreas urbanas (46 por ciento) [1]. Para esas personas, incluso el acceso a una pequeña cantidad de electricidad podría mejorar sus condiciones de sobrevivencia en términos de productividad agrícola, salud, educación, comunicaciones y acceso a agua potable.

Las opciones para ampliar el acceso a la electricidad en los países en desarrollo tienden a concentrarse en la expansión de la red eléctrica centralizada en combustibles fósiles como el petróleo, gas y carbón. Pero este enfoque conlleva pocos beneficios para los pobres de las zonas rurales. La extensión de la red eléctrica en esas áreas es poco práctica o demasiado cara.

Esta estrategia tampoco ayuda a enfrentar el cambio climático. La energía ya representa el 26 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y si bien la mayor parte de éstas provienen del mundo desarrollado, se prevé que para 2030 los países en desarrollo usarán 70 por ciento más de energía total anual en comparación con las naciones desarrolladas [2].

Por lo tanto, existe una clara necesidad a favor de los pobres de bajar las emisiones de carbono para mejorar el acceso a la electricidad en el mundo en desarrollo, y la energía solar podría ser una de tales soluciones.

Un lugar en el sol

La tierra recibe en una hora más energía solar de la que la población mundial consume en un año entero.

Casi todos los países en desarrollo tienen un enorme potencial de energía solar. La mayor parte de África, por ejemplo, tiene alrededor de 325 días de fuerte luz solar al año, lo que significa, en promedio, más de 6 kWh de energía por metro cuadrado en un día (Ver Figura 1). La Fundación Desertec, una empresa conjunta de Alemania y Jordania, estima que instalando paneles solares en tan solo el uno por ciento de los desiertos del globo se podría proporcionar energía al mundo entero [3].

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