En el lago Thun de los Alpes suizos funcionará en el 2013 el primer submarino de la historia que se moverá utilizando únicamente energía solar.
Este aparato significará un gran avance en el uso de energías limpias y evitará derrames de petróleo en las aguas del planeta y la emisión de dióxido de carbono (CO2) hacia la atmósfera.
Así lo anunciaron en Suiza los ingenieros Martin Pfisterer y Matthias Zelweger, de la empresa eléctrica BKW-FMB Energie y la compañía de transportes BLS, ambas ubicadas en Berna. Este proyecto se llama Goldfisch y tiene un costo de 10 millones de francos suizos.
La científica Marie-Anne Kiener señaló que el submarino solar se construirá sobre la base de un submarino convencional de uso comercial, pero que se adaptará de forma conveniente para eliminar los carburantes.
“Este tendrá una longitud de entre 20 y 30 metros y tendrá capacidad para 30 pasajeros y tres tripulantes”, afirman los expertos.
El vehículo será capaz de sumergirse hasta 200 metros de profundidad en solo 10 minutos y tendrá ventanas de hasta 70 centímetros de diámetro para ver hacia fuera. Por si fuera poco, tendrá luces de gran ángulo y reflectantes para ver en medio de las aguas profundas o de la noche.
En principio, el submarino está pensando con fines científicos. Sin embargo, empresas turísticas y comerciales son parte de los inversionistas en este proyecto.
¿Sol bajo el agua? El Goldfisch obtendrá toda su energía del Sol, pero no será un submarino con paneles solares encima. Esto lo hará gracias a una isla o plataforma flotante y móvil que sí recolectará los rayos del astro rey para convertirlos en energía que luego recargará el submarino. La isla base tendrá forma de nenúfar, es decir, similar a las plantas acuáticas con flores que crecen en lagos y pantanos, y sobre ella habrá más de 300 metros cuadrados de placas fotovoltaicas.
Estas placas fotovoltaicas no son más que paneles, módulos o colectores de luz solar integrados por dispositivos semiconductores de electricidad (tipo diodo) que, al recibir los rayos del Sol, y su radiación, se excitan y provocan “saltos electrónicos” que generan la electricidad necesaria para alimentar dispositivos electrónicos como los del submarino. Además, la isla tendrá instalados cinco satélites laterales que se direccionarán, según se requiera para captar la luz del Sol esté donde esté, maximizando con esto el aporte de energía solar.
Así, el conjunto de células fotovoltaicas de la isla-nenúfar garantizará una capacidad energética de potencia de 30 kilowatts, una energía que sería suficiente para mantener encendidos 3.000 bombillos de 100 watts cada uno simultáneamente, aseguraron.
Su consumo cotidiano será de 100 kilowattss hora, lo que permite cuatro inmersiones diarias durante los 365 días del año.
Según afirman sus creadores, dicha plataforma está equipada con dos equipos fundamentales: la central solar (para capturar la energía y almacenarla como batería) y la estación de recarga, a la cual podrá acudir el submarino solar cada vez que haya consumido su energía.
La plataforma también alimentará un barco o ferry que trasladará a los visitantes desde tierra firme hasta la isla y, luego, al submarino.
Pero hay algo más. La isla no estará inmóvil en un sitio, sino que, gracias a una decena de motores subacuáticos y al uso de dispositivos de posicionamiento global GPS, esta se hallará en capacidad de desplazarse para ubicarse en la superficie donde el submarino volvería a la superficie del mar y recargarlo.


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