El desierto chileno aprovechará la energía solar

El panorama del desierto más seco del mundo podría cambiar radicalmente si se concreta el proyecto “Plataforma Solar Atacama”, que pretende aprovechar la gran radiación solar que recibe la región para producir agua y electricidad a niveles industriales.

La iniciativa nace de la Fundación Chile y cuenta con el apoyo de Corfo, del Gobierno Regional y de la División Salvador de Codelco. No se trata tan solo de realizar investigación y desarrollo, también es una forma de reconversión laboral y económica de la región ante el inminente cierre de la producción de la mina El Salvador.

En varios frentes, las investigaciones se entrelazan para producir un efecto de “amplificación energética”.

Por una parte, usarán la energía eólica de los vientos costeros para transportar el agua salada hacia el interior, donde la camanchaca, esa niebla matinal del desierto, no impida que actúen los rayos solares.

A unos 20 o 30 km al interior, el sol tomará protagonismo. Estaciones desalinizadoras sacarán parcialmente la sal del agua, y con la energía que sobre, la seguirán bombeando.

Varias estaciones extraerán la sal paulatinamente hasta dejarla apta para el consumo humano. Aliviarán el incierto panorama del agua de la cuenca de Copiapó, que alimenta a la minería, las plantaciones y el consumo de Copiapó y varias localidades.

“Atacama es una zona rica en energía solar, queremos aprovecharla para desarrollar la tecnología que nos ayude a resolver la escasez de agua”, dice la intendenta Viviana Ireland.

Lo anterior se complementa con otro proyecto: el uso de la tuna para producir biogás.

La tuna es ideal: resiste el estrés térmico, hídrico y salino de la zona. Se puede regar con agua semisalada.

Ahora trabajan en generar una variedad que no florezca, ya que la producción de frutos le resta propiedades energéticas.

“La idea es que los agricultores de la zona provean las tunas para el biogás. Debe ser un producto homogéneo, y para eso debemos introducir variedades apropiadas y enseñarles su manejo”, dice Marcela Angulo, gerenta del área de Medio Ambiente y Energía de la Fundación Chile.

La tuna se lleva a biodigestores productores de biogás. El sueño es alimentar centrales híbridas que en el día usen energía del sol para producir electricidad y en la noche el biogás de las tunas.

Marcela Angulo dice que en 5 años la energía solar madurará. “Nuestra visión es que la producción de agua y energía de esta forma será competitiva con las formas de producción actuales”.

Los concentradores solares actualmente producen un kilowatt por hora a un costo de 12 a 15 centavos de dólar. El carbón hace lo mismo por 8 a 10 centavos.

“Queremos mostrarles a los actores que la tecnología avanza más rápido de lo que parece. No queremos crear falsas expectativas de que en unos meses vamos a generar energía, pero sí que vamos a estar preparados para hacerlo en unos años más”, expresa Angulo.

Ya tienen convenios con las universidades de Atacama y Santa María para crear competencias laborales en los estudiantes. Y trabajan en un plan de reconversión laboral con los gásfiters y electricistas de la zona, para capacitarlos y transformarlos en técnicos certificado en instalaciones solares.

Ambicioso plan que pretende que en la Tercera Región convivan la minería, la agricultura, el cuidado al medio ambiente y la generación de empleos de calidad.