Accesibilidad de los Paneles Solares

Debemos fijarnos en un detalle de suma impor¬tancia: la accesibilidad de las diferentes partes del panel solar y su posible desmontaje. En este sentido son preferibles aquellos paneles que estén atornillados o que puedan desmontarse con cierta facilidad.

Hay paneles en los que, una vez construidos, resulta imposible hacer cualquier reparación sin romperlos. La accesibi¬lidad es especialmente Importante en el caso de la cubier¬ta transparente, ya que este elemento es el más vulnerable debido a su fragilidad. Por ello, el panel de energía solar debe estar cons¬truido de tal forma que se pueda cambiar la cubierta fácilmente, incluso sin necesidad de desmontarlo ni desco¬nectarlo del circuito hidráulico.

Igual recomendación debe hacerse para el resto de compo¬nentes, aunque en este caso deberemos desmontado y desconectarlo del circuito hidráulico.

Con estas ideas, a buen seguro ya disponemos de elementos de juicio más que suficientes para hacer una elección acertada del tipo de panel solar que deseamos instalar.

Para ello deberemos evaluar los pros y contras de cada marca, teniendo bastante claro que no existe ningún panel que cumpla todos los requisitos de perfección.

El aire, como todos sabemos, contiene una cantidad variable de vapor de agua. La cantidad de vapor de agua se puede expresar en términos de humedad absoluta o humedad relativa.

La humedad absoluta es la cantidad de agua que contiene un Kg de aire seco. Como el aire seco disuelve más o menos vapor de agua según sea su temperatura, el valor de la humedad absoluta no suele resultar práctico, por lo que se prefiere la definición de humedad relativa.

La humedad relativa es el cociente entre la humedad absoluta existente en ese momento y la humedad absoluta máxima que puede contener la masa de aire a esta temperatura. La humedad máxima absoluta corresponde al 100% de humedad relativa y es la situación de un aire saturado de humedad.

La humedad relativa se mide con un higrómetro. Si el higrómetro indica un 50% de humedad relativa, quiere ello decir que la cantidad de vapor de agua que lleva el aire es la mitad del que tendría un aire saturado de humedad. Por lo tanto, este aire de 50% de humedad relativa, podría humectarse, para aumentar su humedad relativa, o secarse, para disminuirla.

En los estudios de climatización, tanto en su vertiente de calefacción como el aire acondicionado, se utiliza el llamado diagrama psicométrico, que es una gráfica en la que el eje horizontal contiene los valores de la temperatura ambiente y el vertical las humedades absolutas.

Las humedades relativas son líneas curvas que atraviesan el diagrama. La máxima humedad relativa es la del 100%, ya que en caso de superarse este valor, el aire no disuelve la humedad y se entra en la zona de nieblas, en la que el agua excedente no está ya en forma de vapor de agua transparente sino en forma líquida de gotitas (nieblas).

El secado del aire se realiza moviéndonos en el dia¬grama psicométrico en forma ho-rizontal y hacia la derecha; cortamos así líneas de humedad relativa decreciente.

Al enfriar el aire nos movemos horizontalmente hacia la izquierda en el diagrame psi-cométrico. Al alcanzar la línea del 100% de humedad relativa, tiene lugar la recogida de agua líquida.

Si se desease aumentar la temperatura sir variar la humedad relativa, habría que humectar, es decir añadir vapor de agua al ambiente mediante una humectador. Este proceso es delicado, pero puede conseguirse haciendo hervir agua dentro de la habitación. En general, no se usa este sistema, pues la disminución de humedad relativa como consecuencia de la elevación de temperatura se compensa en parte por un mayor aporte de humedad procedente del yeso de las paredes, muebles, la respira¬ción de las personas etc.

El punto de rocío es el punto donde la curva de humedad relativa del 100% corta a la de enfriamiento horizontal. Este punto indica que un cuerpo situado a esta tempera¬tura en el seno el aire de la habitación se cubrirá de rocío (gotitas de agua líquida), puesto que el aire que esté en contacto con él estará saturado de humedad. Sí este cuerpo es un fan—coil a la temperatura de rocío o inferior a ella, empezará a gotear agua de condensación.

Lo que se hace es seguir enfriando todavía más este aire con la consiguiente recogida de agua líquida, y posteriormente calentarlo para disminuir su humedad.

Proceso de acondicionamiento de aire.

De 1 a 2 el aire enfría y aumenta su hume¬dad. De 3 a 4 sigue enfriándose con recogida de agua líquida. De esta manera podemos obtener aire frío en las mismas condiciones de humedad que el aire caliente.

Los vegetales necesitan para su desarrollo agua, luz, calor y nutrientes. Dejando aparte el tema de los nutrientes, aportados por la propia tierra o por los abonos, y el crecimiento de los vegetales está influido de forma importante por la temperatura.

La Luz que reciben los vegetales es la del Sol, que es gratuita. Por lo tanto, resulta descabellado pensar en iluminar mediante luz artificial a los vegetales con el fin de aumentar su productividad, sobre todo teniendo en cuenta el bajo rendimiento energético de la fotosíntesis.

La temperatura afecta mucho al rendimiento energético de la fotosíntesis. Con bajas temperaturas, la fotosíntesis se detiene y muchos vegetales pierden las hojas y cesan totalmente en su actividad. A medida que se aumenta la temperatura, la fotosíntesis se activa hasta llegar a un valor óptimo que suele estar (según las especies vegetales) a unos 250C. Con temperaturas más elevadas, el rendi¬miento decae hasta llegar a anularse en temperaturas al tas.

Los invernaderos son habitáculos con paredes transparen¬tes, de forma que entre en ellos la máxima luz posible. Debido al efecto invernadero, la energía solar atraviesa sin dificultad las paredes y techo transparente de los invernaderos e incide sobre los vegetales, tierra, etc., calentándolos. La radiación infrarroja que emiten estos cuerpos tiene dificultades para escapar al exterior, por lo que la temperatura ambiente interior de los invernade¬ros es elevada.

Los invernaderos presentan un fuerte enfriamiento durante la noche. A pesar de que el material transparente de que están hechos es relativamente opaco a la radiación Infrarroja, el hecho de que todo él esté rodeado de una delgada película de este material trasparente, hace que las pérdidas de calor por conducción a través de él sean elevadas. Esta circunstancia obliga a que, fundamen¬talmente, el sistema de calefacción por energía solar gaste casi toda su energía en calentar el Invernadero durante la noche.

Los vegetales no sólo se componen de tallos y hojas, sino también de raíces, y el hecho de calentar las raíces a base de calentar la tierra circundante ha demostrado ser un factor fundamental para su crecimiento. Además, la tierra, gracias a su elevada inercia térmica, retiene una gran cantidad de calor, por lo que puede mantener atemperado el invernadero durante la noche.

Una Instalación de energía solar para invernaderos consta de un campo de colectores y, según el tipo de invernade¬ro, puede tener además uno o varios acumuladores de calor.

La calefacción de la tierra puede realizarse mediante un sistema parecido al suelo radiante, y consistente en una-red de tubos enterrados a una cierta profundidad, superior por lo menos al doble de la máxima penetración del utillaje de labranza. El agua caliente puede circular por estos tubos en cualquier momento mediante una bomba, que debe estar controlada por un termostato enterrado.

Si se precisa realizar una instalación de energía solar para un invernadero deben estudiarse las temperaturas mínimas durante la noche, que será factor más importan¬te, así como la situación del invernadero respecto a los vientos dominantes. En situaciones normales, las superficies de paneles solares pueden ser del orden del 30% de la superficie del invernadero, aunque este valor puede variar muchísimo; de hecho, no hay fórmulas mágicas que nos determinen una superficie óptima.

La utilización de la energía solar se presta de un modo eficiente al secado de productos naturales, tales como grano, forraje, maderas, etc, y a procesos Industriales que precisen un secado suave, como ocurre en naves industriales de pintado, lacado, Impregnado, etc.

Para un proceso de secado se pueden utilizar colectores de aire o bien de líquido, con los correspondientes “fan— coils”.

Dependiendo de diversas cuestiones económicas, puede ser preferible utilizar más paneles solares de aire (que son más baratos), a utilizar menos paneles de líquido, o viceversa.

Una ventaja fundamental de muchos procesos de secado (especialmente agrícolas, pero también industriales), es que una instalación de energía solar destinada a secado no suele necesitar almacenamiento del calor, lo que la hace especialmente atractiva desde el punto de vista económico.

Un sistema de secado puede consistir en un campo de colectores de aire, los cuales calientan el aire circundante que un ventilador empuja hacia la nave de secado.

Recordemos que la elevación de temperaturas lleva consi¬go una reducción de la humedad relativa. Además, la circulación de aire por el secadero favorece una más eficiente convección entre el material a secar y el aire circulante, mucho más efectivo que en condiciones de velocidad del aire nula.

Un punto importante de la instalación era el sistema electrónico de control del ventilador. Este constaba de dos partes: por un lado un triac electrónico, mediante el cual se podía variar a voluntad la velocidad del ventilador (y por consiguiente, el caudal del aire y la temperatura de secado) y por otro lado, un termostato Inversor (se llama inversor, porque funciona al revés que un termostato de calefacción: cuando hace calor está conectado y cuando hace frío esté desconectado). La misión del termostato inversor era poner en marcha o parar el ventilador, impidiendo que pudiera entrar aire frío al secadero.